1. 1. En diciembre de 1984 tuvo lugar en Bhopal, India, el peor desastre químico de la historia, en el que estuvo directamente implicada la compañía multinacional estadounidense Union Carbide, productora de pesticidas. El accidente ocurrió a causa de una fuga de agua de un recipiente industrial con Methyl Isocianato, lo que generó una reacción térmica que produjo grandes cantidades de un gas letal que mató a miles de personas y afectó a varias decenas de miles de familias. Para un análisis antropológico de los problemas de experticia y producción crónica de la vulnerabilidad frente a los desastres, ver (Das, 1995; Rajan, 2001).
  2. 2. Quizás el ejemplo clásico de las tensiones de tal implicación sea el de Ernesto De Martino, etnólogo marxista italiano, discípulo de Benedetto Croce, quien puso en jaque la línea del Partido Comunista italiano al declarase comunista y, a la vez, dedicar sus investigaciones al mundo mágico y a los rituales mortuorios del sur de Italia. Fue por ello acusado de no ser un «verdadero militante», porque dichos temas eran identificados con la «ciencia burguesa» y, por lo tanto, menospreciados por la «intelectualidad progresista» europea. El caso de De Martino hizo que la cuestión de la responsabilidad política del investigador apareciera con fuerza en el debate intelectual al atreverse a abordar, desde la contemporaneidad, los temas mágico-religiosos en la Italia contemporánea y declararse al mismo tiempo comunista, lo que le valió numerosos enredos con los ideólogos del partido. No pretendo comparar este trabajo con la riqueza de la etnográfica de De Martino, sino modestamente subrayar que dedicarse a ciertos temas puede significar un desafío a las líneas establecidas por la academia y la hegemonía ideológica.
  3. 3. La descripción de los geólogos del Programa para el Desarrollo de las Naciones Unidas (PNUD) que levantaron la información sobre el deslave de diciembre de 1999 da cuenta de las dimensiones sociales y humanas que acentuaron el carácter destructor y letal de dicho fenómeno: «Durante las visitas de campo, tanto en vehículo como en helicóptero, se pudo observar que gran parte del bosque seco que cubre la franja altitudinal hasta 600 m aproximadamente, se encuentra totalmente erosionado, no solamente por el fenómeno natural de las lluvias excepcionales, sino también por la magnificación del evento debido a intervención humana por la ubicación de asentamientos humanos y los caminos o trochas abiertas para la colocación de tendidos eléctricos mediante torres de alta tensión. Analizando las fotos tomadas durante las visitas, se podría estimar que más de un 30% de estas áreas están afectadas; la vegetación ha sido destruida, bien por erosión, bien por intervenciones humanas». (PNUD, 2000)
  4. 4. Desde un punto de vista tecnocrático, la gestión de los riesgos físicos es un modelo aplicable a cualquier sociedad vulnerable en el espacio y en el tiempo. Los desastres y las catástrofes son considerados como la manifestación extrema de un «agente físico» sobre una normalidad pre existente (Quarantelli, 1998). Pensar las catástrofes desde el funcionalismo las reduce a la manifestación última de un encadenamiento de causas y efectos frente a los cuales la sociedad debería idealmente responder de una manera adaptada, pertinente y eficaz a las contingencias de la naturaleza. De hecho, «sensibilizar a la población» de alguna manera hace responsable a la misma de lo que ocurra. Las preguntas que habría que hacerse entonces serían entonces, pensando además en un programa de investigación a más largo plazo son, en primer lugar, cuáles son las lógicas que dominan la propagación de saberes concernientes al riesgo y en segundo lugar, cómo los habitantes de las zonas declaradas «de riesgo» se relacionan con esta condición.
  5. 5. La contribución de Boris N. Porfiriev en el libro colectivo What is a Disaster? Perspectives on the Question. Nueva York, Routledge, editado por Enrico L. Quarantelli, Ed. (1998), ofrece un análisis detallado de estos protocolos (1998: 56-72).
  6. 6. Carl Schmitt es el teórico del estado de excepción y el autor de la justificación filosófica del Estado nazi. Si bien ha sido ampliamente descalificado por sus compromisos personales con sus representantes, su obra constituye una referencia inevitable en el estudio del totalitarismo.
  7. 7. Michel Foucault utilizó el término en una entrevista realizada en 1984, año de su muerte prematura, cuando habló de «problematizar la actividad sexual», trazando así un vasto programa de investigación sobre la normalización, en el doble sentido del término, de las prácticas y discursos de regulación de conductas.
  8. 8. Más que una simple noción jurídica, se trata de un concepto según el cual el autor de Political Theology duda en el léxico, utilizando indistintamente Ausnahmezustand, Aus nahmefall, Nostand y Notfall, que se pueden traducir respectivamente por situación de excepción, caso de excepción, situación de emergencia y caso de emergencia.
  9. 9. (1999). Noticiero Televen 14 de diciembre de 1999. Declaraciones del ministro de la Defensa, general Raúl Salazar. Caracas. Venezuela.
  10. 10. En efecto, las elecciones en Venezuela se acompañan del Plan República, un dispositivo logístico militar que existe desde los años sesenta, cuando la guerrilla amenazaba la realización de las elecciones (Irwin, 2006: 175-177), y se ha mantenido a lo largo de los años después de la «pacificación».
  11. 11. Ídem.
  12. 12. La Defensa Civil venezolana ha sido una institución históricamente marginada en la repartición presupuestaria del Estado venezolano. Aunque hace parte de los cuerpos de seguridad de la nación, al igual que el Cuerpo de Bomberos y los servicios de información meteorológica, sufre de una histórica deficiencia en la modernización de su tecnología y en la contratación de personal calificado. Venezuela sólo cuenta con 7.000 bomberos para más de 25 millones de habitantes y el presupuesto de Defensa Civil (rebautizada por la administración de Hugo Chávez como Protección Civil y Administración de Desastres) no pasa de los 150 millones de bolívares. La administración bolivariana ha mostrado voluntad en mejorar la institución, pero se ha limitado a mejorar el marco legislativo. En efecto, un nuevo decreto regula la organización nacional de Protección Civil y Administración de Desastres. Aprobado en 2001, este decreto sustituye a la legislación antigua, el reglamento parcial N° 3 de la Ley de Seguridad y Defensa de 1978.
  13. 13. Tabuas, Mireya (1999). «¿Y cómo compruebo que soy yo?». El Nacional, 24 de diciembre de 1999.
  14. 14. Una puesta en perspectiva histórica permite examinar la inscripción de esta práctica en el proceso mismo de la constitución de la modernidad latinoamericana. La historia de las revueltas populares e insurrecciones en las ciudades latinoamericanas en los siglos XVIII y XIX (Arrom y Ortoll, 1996) remiten a lo que la economía marxista ha calificado como «economía moral» (Thompson, 1973), es decir, una explosión urbana –«más compulsiva que intencional» (Thompson, 1973: 77)– en contra el poder colonial cuando éste viola las normas tácitas de gobierno. En el caso venezolano, el pillaje violento fue ejercido por las tropas combatientes de los diferentes bandos enfrentados a lo largo del siglo XIX. Durante la Independencia, el pillaje fue practicado tanto por realistas como por libertadores y era utilizado como recompensa para las tropas victoriosas de Boves (Uslar Pietri, 1986: 106) y de Bolívar (Carrera Damas, 1991: 248-251). Posteriormente, el saqueo aparece como manifestación extrema de frustración durante la caída de regímenes opresivos como las dictaduras de Juan Vicente Gómez en 1936 y Marcos Pérez Jiménez en 1958.
  15. 15. Recordemos brevemente el contexto del Caracazo. Elegido en diciembre de 1988, desde que asumió sus funciones el 2 de febrero de 1989 Carlos Andrés Pérez lanzó una serie de medidas de regulación económica, llamado El Paquete, traducción práctica del programa de reformas El Gran Viraje que deberían conducir a una serie de reformas radicales de la economía para obtener un préstamo del Fondo Monetario Internacional (FMI) 5 mil millones de dólares en tres años. Los disturbios comenzaron al este de Caracas, en Guarenas, por una disputa por el aumento del precio del pasaje en un 30 por ciento, justificado por el alza de 83 por ciento del precio de la gasolina. Al mismo tiempo, un con flicto similar se desataba en el oeste de la ciudad, donde los manifestantes quemaron un autobús. El rumor era que los comerciantes tenían almacenados los productos en depósitos, a la espera del alza de precios anunciada. La televisión empezó a mostrar imágenes de saqueos. Hombres, mujeres y niños transportaban todo tipo de productos, desde reses enteras hasta electrodomésticos, pasando por discos y ropa. Algunos comerciantes fueron linchados. La situación duró toda la noche. El 28 de febrero de 1989 al mediodía, Carlos Andrés Pérez decretó el estado de emergencia con la aprobación del Congreso. Ocho garantías de la Constitución de 1961 fueron suspendidas: artículo 60, que concernía la privación de libertad; artículo 64, sobre el derecho a la libre circulación; artículo 66, sobre la libertad de expresión; artículo 71, sobre el derecho a reunión; y el artículo 115, sobre el derecho a manifestar pacíficamente.
  16. 16. Los trabajos sobre los checkpoints o alcabalas en Colombia y Sri Lanka, elaborados respectivamente por Victoria Sanford (2004) y Pradeep Jeganathan (2004), muestran una situación extrapolable al caso venezolano: los momentos más peligrosos de la circulación de los ciudadanos por un territorio determinado son justamente cuando se topan con puntos de control custodiados por militares. Sería en efecto pertinente realizar trabajos de observación sobre las alcabalas en Venezuela, que den cuenta de la militarización del control de la circulación y de su incidencia en la restricción de las libertades ciudadanas. En el caso de La Tragedia, muchas escenas pueden dar cuenta de la manera en que se empezó a ejercer el control sobre las personas, en particular y paradójicamente, sobre los voluntarios –especialmente los hombres jóvenes– que trabajaban en labores de rescate y asistencia a las víctimas. Una voluntaria me describió una escena que tuvo lugar en el estacionamiento del Poliedro de Caracas: cuando los militares tomaron el control del establecimiento, casi todos los voluntarios de diversas asociaciones, de sexo masculino, fueron controlados por los soldados y guardias que repetían sin cesar «¿¡Hacia dónde se dirige, ciudadano!?». Al final sólo dejaron que cooperaran las mujeres voluntarias.
  17. 17. Mayorca, Javier Ignacio (1999). «Militarizado el puerto de La Guaira para evitar nuevos saqueos». El Nacional, 22 de diciembre de 1999, Política-Economía.
  18. 18. Extraído del informe de Provea (1999).
  19. 19. Davies, Vanessa (2000). «Una noche en estado de sitio». En: Y El Ávila bajó al mar. C. Ortiz. Caracas, El Nacional: 122.
  20. 20. Troconis Villarreal, Moisés e Iván Rincón Urdaneta (2000). Expediente N° 00-0648. Ponencia. Tribunal Supremo de Justicia. Sala Constitucional, Caracas.
  21. 21. Mayorca, Javier Ignacio (1999). «Ejecutivo endurece vigilancia para impedir nuevos saqueos en Vargas». El Nacional. 23 de diciembre de 1999. Ver también: Mayorca, Javier Ignacio (1999). «Militarizado el puerto de La Guaira para evitar nuevos saqueos». El Nacional, 22 de diciembre de 1999.
  22. 22. Después de haber leído el testimonio que publicó la revista SIC en el año 2001, busqué a la hermana Coromoto Sánchez en el hospital de Maiquetía para entrevistarla personalmente. De manera muy generosa, durante el mes de julio de 2004, me brindó, su tiempo y sus recuerdos para reconstruir juntas esos tres días y sus noches en los que hospital albergó a miles de personas mientras ocurrían los deslaves y se esperaba el salvamento. Sirvan estas líneas de homenaje y agradecimiento. Sánchez, Coromoto (2000). «Todo por Jesús. Bitácora de las olas del Ávila». SIC, abril.
  23. 23. «La vuelta a la normalidad fue muy lenta. Imagínate, estuvimos sin luz hasta el 28 de diciembre. Treinta y tres médicos nuestros estuvieron damnificados, perdieron casas, equipos y familias y uno se murió, desapareció, nunca más supimos de él, aparentemente la corriente arrastró el carro. En total, 14 miembros del personal del hospital fueron afectados y algunos se mudaron. Nosotros aquí como hospital siempre tuvimos la posibilidad de atender: vacunamos a la gente, aplicamos toxoides e hidratamos a los casos que nos llegaban, pero no podíamos hacer ni placas ni laboratorios. A aquellos pacientes que tuvieron la suerte de que los pudieran rescatar viernes o sábado estaban en mejores condiciones de salud, pero los que nos trajeron después estaban con la piel deshecha y le lavábamos la tierra con la misma agua de la lluvia. Le sacábamos la tierra de los oídos, la boca, la nariz, imagínate los que estaban cuarenta y ocho horas con la piel bajo el agua, los tejidos se van ablandando. Luego logramos, a través de los mismos médicos pudimos ir sacando a heridos para el Pérez Carreño, y así fuimos sacando a los más delicados». (Entrevista a la Hermana Coromoto Sánchez. Hospital San José de Maiquetía, julio 2004).
  24. 24. El delito de «desaparición forzada» figura por primera vez en la legislación venezolana en el artículo 45 de la nueva Constitución aprobada en diciembre de 1999. Sin embargo, al momento de escribir estas líneas, el Código Orgánico Procesal Penal no se había adecuado todavía a la nueva Constitución, por lo tanto, la legislación que se adopta en Venezuela es la estipulada en la Convención Interamericana sobre la desaparición forzada de personas, de la que la República Bolivariana de Venezuela es signataria.
  25. 25. Pude obtener la autorización para visitar diariamente los batallones de Fuerte Tiuna y del Fuerte Guaicaipuro en donde estaban alojados los damnificados, gracias a contactos y amistades de la Escuela de Sociología de la Universidad Central de Venezuela en donde hice mis estudios de licenciatura, de la escuela de Medicina Vargas, en donde fui profesora, vinculados a las instituciones que ejecutaban la política social durante los primeros años de la primera administración de Hugo Chávez.
  26. 26. Revisemos muy brevemente los fundamentes del recurso jurídico habeas corpus, principio fundador de la modernidad política (Schnapper, 2000: 40-47). El writ d’Habeas Corpus fue escrito por los miembros del Parlamento inglés en 1679 en la época de Carlos II, quienes pretendían prevenir los arrestos arbitrarios y garantizar los derechos del detenido. Este texto fundador de los derechos humanos está compuesto por veintiún artículos meticulosos que detallan la reglamentación del procedimiento de detención y la indemnización de los abusos y obliga a «la presentación de corporal de toda persona detenida ante un juez para que éste decida la legalidad de la detención» (Lochak, 2002: 20). Dicho principio afirma el derecho del individuo frente a la arbitrariedad del poder del soberano. Se trata pues de un texto que, en principio, no pretende fundar un derecho universal sino proteger a los individuos del abuso del monarca en situaciones precisas y garantizar así la libertad. Posteriormente será retomado por Montesquieu y Voltaire, siempre atentos a la evolución de las instituciones británicas en materia de seguridad jurídica.
  27. 27. Artículo 60 del Codigo Orgánico Procesal Penal y artículo 27 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela de 1999. Caracas, Imprenta Nacional.
  28. 28. Gómez Quiroz, Vanessa (2005). «Cofavic rechazó posición del Gobierno por desapariciones en Vargas». El Nacional, 23 de julio de 2005, Política
  29. 29. Las implicaciones políticas de los preceptos ideológicos del Movimiento Bolivariano 200 (MBR-200) son analizadas con más detenimiento en la sección «Lógica sacrificial» del capítulo 4, «Políticas de la dignidad».
  30. 30. Profesor de la Universidad Central de Venezuela, historiador de la izquierda venezolana, director de la cátedra Pío Tamayo, especialista en la lucha armada y director de la colección Testimonios Violentos.
  31. 31. (2000). «Renunció Urdaneta a dirección de la Disip». El Universal. 22 de enero de 2000, Nacional-Política.
  32. 32. Recordemos brevemente la cronología de los acontecimientos y las medidas oficiales anunciadas por la prensa: «El 28 de febrero 1989 fue establecido el toque de queda en todo el territorio nacional y se declaró la suspensión de las garantías constitucionales. El 1 de marzo fueron trasladados de urgencia catorce batallones de efectivos militares mediante un puente aéreo desde el interior del país hacia Caracas para contener la ola de violencia y saqueos» (Álvarez y Mirabal, 1989: 47-49).
  33. 33. Hacemos referencia aquí a los trabajos de antropología moral sobre la construcción de lo «intolerable» reunidos por Didier Fassin y Patrice Bourdelais (2005). Tortura, abuso sexual, crímenes de guerra, genocidios, masacres, desapariciones: las figuras de lo intolerable se han multiplicado desde el advenimiento de la Modernidad y saturan el espacio público de las sociedades contemporáneas. El estudio de lo intolerable, entendido como las fronteras del espacio moral, no puede sin embargo limitarse a un abordaje esencialista propio de los defensores de los derechos humanos, sino que debe inscribirse en una perspectiva histórica y antropológica. Sirva esta nota como invitación a un proyecto de investigación amplio y multidisciplinario sobre la genealogía de lo intolerable en Venezuela y de nuestra llamativa tolerancia hacia la violencia y la injusticia más profunda que embarga actualmente al país.
  34. 34. La «deuda social» es una metáfora frecuentemente utilizada por partidos políticos y gobiernos de izquierda en América Latina para calificar las consecuencias sociales de los programas de ajuste de orden neoliberal.
  35. 35. Sala de espectáculos de estructura metálica y con forma de domo, construida en los años setenta, con capacidad para 13 mil personas, ubicado en las adyacencias del hipódromo de La Rinconada al suroeste de la ciudad.
  36. 36. (1999). «Trasladados más de 12000 afectados a Carabobo». Información. El Nacional, 21 de diciembre de 1999. Las itálicas son de la autora.
  37. 37. Este aspecto será analizado en detalle en el capítulo 4.
  38. 38. Me refiero básicamente a los trabajos de Claude Gilbert (1992) del Centro de Investigación sobre los Riesgos Colectivos y las Situaciones de Crisis en Grenoble, Francia, y de Enrico Quarantelli (1998) del Disaster Research Center en Delaware, Estados Unidos.
  39. 39. Nélida Fernandez Alonso (1999). «Desalojan a afectados de los colegios para hacinarlos en el Poliedro de Caracas». El Nacional, 31 de diciembre 1999.
  40. 40. Marielba Nuñez (2000). «Otros 10.000 damnificados serán trasladados al Poliedro». El Nacional, 3 de enero de 2000.
  41. 41. Eric Leser (2005). Le Monde, 3 de septiembre de 2005.
  42. 42. Los barrios populares ubicados a lo largo de la llamada «carretera vieja Caracas-La Guaira» (El Limón, Gramovén, la Vuelta La Llanera, Federico Quiroz, entre otros) se caracterizan por una pronunciada inestabilidad geológi ca. La mayoría de las etnografías recogidas en este trabajo corresponden a familias salidas de estos barrios, algunos de los cuales fueron a su vez profundamente afectados en 2006 en razón de la evacuación forzada de más de 1.800 familias a causa de la caída y demolición del viaducto de la autopista que comunica a la ciudad de Caracas con el litoral central. Actualmente existen aproximadamente 9.000 viviendas construidas en condiciones «de riesgo» en la zona. (Cf. Rafael Atías y Ana Elena Azpúrua, Eds. (2006). La Caracas-La Guaira. Del esplendor a la debacle. Caracas, El Nacional).
  43. 43. La escogencia de Pinto Salinas para la investigación de campo se debe a que su nombre figuraba en la lista de la Dirección de refugios del FUS en los que se brindaba «apoyo psicosocial» a las víctimas. Además, el FUS había solicitado una evaluación de dicho programa a la Escuela de Gerencia Social, institución con la que había guardado contacto por haber hecho allí estudios de especialización, lo que me abrió las puertas en el terreno. Acción emblemática de la ayuda humanitaria, los «programas de apoyo psicosocial» a las víctimas de las catástrofes, frecuente pero discutiblemente puestas en el mismo plano que las de las situaciones de violencia colectiva extrema¸–guerras, genocidios, etcétera – son una actividad transversal en el mandato de las organizaciones nacionales y transnacionales «sinfronteristas» como Cruz Roja, Médicos Sin Fronteras, etcétera. Sin embargo, las maneras de interpretar y llevar a cabo los preceptos del saber psicológico para hacer frente al «trauma» son diversas y varían según los contextos locales, las culturas institucionales, las condiciones sociales y el momento político. El tema de la ayuda psicosocial será analizado con más detenimiento en el capítulo 5.
  44. 44. «…the granddaddy of all assistance operations. We’re approaching this like a war –except we’re putting troops in the field to help people, not kill them». General Gore citado en Yelvington, 1997:92.
  45. 45. La Causa R había nacido en el seno de los sindicatos de la industria siderúrgica del sur del país, fue fundado por Alfredo Maneiro en 1971, quien murió prematuramente en 1982. Andrés Velásquez por su parte, alcanzó 20 por ciento de los votos en 1993, contra Rafael Caldera.
  46. 46. Las medidas de la Alcaldía en el realojamiento de los damnificados de Bret fueron en efecto insuficientes. Más de 30 familias damnificadas por la tormenta esperaron más de trece años en los locales vacíos de un centro deportivo municipal del este de Caracas la respuesta prometida por parte de las autoridades a la demanda de un crédito de vivienda en la ciudad.
  47. 47. Nélida Fernandez Alonso (1999). «Desalojan a afectados de los colegios para hacinarlos en el Poliedro de Caracas». El Nacional, 31 de diciembre 1999.
  48. 48. Los casinos de los fuertes militares venezolanos son locales amplios de esparcimiento en donde los oficiales organizan fiestas familiares y eventos sociales los fines de semana.
  49. 49. Para el sociólogo norteamericano Erving Goffman, el «sistema de privilegios» significa, en una primera acepción, el conjunto de derechos y deberes que derivan de la aplicación de un reglamento severo y estricto. Sin embargo, lo usamos en el segundo sentido que le da el autor, es decir, para designar las ventajas o los favores que pueden beneficiar a los reclusos en ciertas circunstancias particulares (1968: 92).
  50. 50. Nélida Fernandez Alonso (1999). «Desalojan a afectados de los colegios para hacinarlos en el Poliedro de Caracas». El Nacional, 31 de diciembre de 1999.
  51. 51. Un análisis más detenido de las implicaciones filosóficas del uso de esta categoría moral con respecto a la practica de la dignificación es desarrollado en el capítulo 5, «Sufrir para ser dignos».
  52. 52. En esta sección el uso de las comillas indica la referencia a expresiones particulares de los grupos políticos de izquierda de la Universidad Central de Venezuela. Esta parte del análisis está basada en notas y apuntes personales, por lo tanto, las comillas indican las expresiones locales que recuerdo de memoria y de ninguna manera sugieren algún tipo de cinismo.
  53. 53. En abril de 1988 un grupo de pescadores fue masacrado por el Ejército y la Disip, que realizaban en la zona labores de «contrainsurgencia», al confundirlos con guerrilleros del Ejército de Liberación Nacional en la localidad de El Amparo, en la zona del Arauca, estado Apure. De los quince pescadores, sólo dos sobrevivieron para contar lo sucedido. En su relato dieron cuenta del uso desmesurado del armamento de guerra contra un grupo desarmado que sólo contaba con un fusil de cacería. Los culpables nunca fueron ni detenidos ni juzgados.
  54. 54. La cifra 200 hacía alusión a la celebración del bicentenario del nacimiento de Simón Bolívar (1783-1830).
  55. 55. Otros cronistas señalan que algunos «zorros viejos» de la izquierda política universitaria ya habían establecido contacto con los bolivarianos cuando estuvieron detenidos, en los días siguientes al golpe del 4 de febrero de 1992, en el Cuartel San Carlos, fortín militar ubicado en el centro de Caracas, como sería el caso de Jorge Giordani, Adina Bastidas y Francisco Mieres (Garrido, 2002: 275-288). Otros lo habrían incluso conocido mucho antes y habrían participado en la fase preparatoria del golpe de estado fallido del 4 de febrero de 1992.
  56. 56. En 1986, durante el gobierno de Luís Piñerúa Ordaz, ocurrió un último ataque a un campamento guerrille ro ubicado en Yumare, estado Yaracuy, conformado por ex miembros de Bandera Roja. Murieron nueve guerrilleros en esa ocasión. El gobierno de Hugo Chávez se comprometió con los familiares de algunos guerrilleros muertos en Yumare a reabrir los procesos judiciales e inculpar a los funcionarios que habrían realizado las ejecuciones extrajudiciales de los prisioneros. Muchos de los cadáveres presentaban un tiro en la nuca.
  57. 57. Cantaura, una pequeña ciudad de los llanos del oriente del país, fue el escenario de un ataque militar llevado conjuntamente a cabo por la Aviación, el Ejército y la Disip el 5 de octubre de 1982, durante el gobierno de Luis Herrera Campins, para desmantelar un campamento guerrillero del «Frente Américo Silva» de Bandera Roja. Algunos miembros de dicho frente frecuentaban la facultad y decían que el campamento había sido muy mal organizado y que había habido muchas fugas de información, por lo que el ataque militar pudo haber sido causado por una delación. Los testimonios señalan que la represión del campamento fue brutal. Los familiares de los insurgentes muertos señalan que, después de bombardear el campamento, un comando de la Disip llegó al sitio y remató a los heridos con tiros en la nuca (Rangel, 1987). En total murieron 23 guerrilleros.
  58. 58. Ciertos sectores de la izquierda venezolana han querido equiparar la figura del «desaparecido» en el marco de las prácticas de terrorismo de Estado de las dictaduras del Cono Sur con los caídos en los combates de guerrilla en los años setenta. Está fuera de mi alcance analizar esas muertes. Lo que me interesa subrayar aquí es la tensión que iba apareciendo a finales de los ochenta entre la justificación de la violencia en la práctica política revolucionaria y el nacimiento de la preocupación por los derechos humanos en los discursos que circulaban dentro de los grupos de izquierda del campus universitario.
  59. 59. La antropóloga venezolana Patricia Márquez (1999: 227) analiza la figura del «encapuchado» como uno de los signos de la crisis nacional en la vivencia cotidiana citadina. Los describe como estudiantes universitarios o liceístas que protestan por el fin del subsidio del pasaje estudiantil o por la privatización del sistema educativo. Ciertamente, el «pasaje estudiantil» y la reforma de la educación superior fueron enarbolados en innumerables protestas de calle a comienzos de los noventa. Sin embargo, y quizás porque su análisis se restringe a la violencia de calle protagonizada por liceístas más que por universitarios, el análisis de Márquez adolece de contextualización y problematización política. Su trabajo no contempla en efecto los lazos de los encapuchados –incluso de los liceístas, como era el caso de los disturbios frente Liceo Técnico Luis Caballero Mejías en La Yaguara– con los grupos radicales de izquierda.
  60. 60. Agradezco a Alejandro Reig el haberme contado con detalles este acontecimiento que apenas recordaba.
  61. 61. En efecto, siguiendo al sociólogo norteamericano Howard Becker, el empresario moral es aquel que crea reglas y las pone en práctica. El prototipo del creador de reglas es el caballero de las Cruzadas. El empresario moral está interesado en hacer que las personas hagan lo que él piensa que tienen que hacer, no sólo porque piensa que es lo correcto, sino porque piensa y está convencido de que es por su bien.
  62. 62. Las escenas más dramáticas fueron las del asalto al Palacio de Miraflores y los combates alrededor de La Casona, que han sido ampliamente documentados y reconstituidos en diferentes crónicas y reportajes de la prensa venezolana.
  63. 63. Recordemos brevemente el peso que tiene para la institución del Estado venezolano la invocación permanente del espíritu del Libertador, bajo la forma del «culto cívico a Bolívar» (Carrera Damas, 1969). En su forma digamos clásica, el «culto a Bolívar» presenta una paradoja fundamental, profundamente arraigada en la historia nacional, tal como lo mostrara en un estudio clásico Germán Carrera Damas (1969: 49) porque el Libertador había sido en efecto enemigo de la idea de una nación venezolana autónoma e independiente de la Gran Colombia. El análisis del historiador muestra sin embargo que dicha paradoja no impidió que el culto a Bolívar se constituyera posteriormente en un factor de unificación nacional, impulsado por la burguesía nacional a partir de 1830. Desde mediados del siglo XIX, el culto cívico a Bolívar había ido progresivamente perdiendo su investidura de causa política (Anrup y Vidales, 1985) y pasó a ser el nuevo orden simbólico de la autoridad civil que acompañó la separación temprana del Estado y de la Iglesia constitutiva de la República en Venezuela. Luis Castro Leiva (1987) muestra a su vez cómo la mitología de la épica de los generales victoriosos de la guerra de Independencia echa las bases de una «teología bolivariana», columna vertebral del edificio simbólico del Estado venezolano moderno.
  64. 64. La identidad política del movimiento insurreccional guerrillero M-19 se construyó igualmente sobre la figura religiosa del sacrificio, reconfigurada a partir del uso de elementos del culto a Bolívar y añadiéndole además diversos motivos simbólicos propios de la doctrina militar, como la epopeya, el campo de batalla y la gloria triunfal. La transmutación ideológica y simbólica del bolivarianismo de izquierda colombiano y su relación con el bolivarianismo profesado por los comandantes insurrectos venezolanos es un proceso, en efecto, poco estudiado y que además escapa a los objetivos de este libro.
  65. 65. El propio presidente Chávez ha resaltado en sus discursos su identificación con Cristo, diferenciando él mismo su carácter crístico de la doctrina cristiana de la Iglesia católica: «Una de las características fundamentales de un líder, sobre todo un líder revolucionario (…) es que siga el sendero de Cristo. Yo sé que aquí hay compañeros y compatriotas que no creen en Dios, eso es válido. Yo a veces entro en conflicto con Dios y creo mucho más en Cristo, el ser humano, Cristo el hombre, pues. Más que cristiano hay que ser crístico. Un verdadero líder debe ser crístico, es decir, cualquier que diga “¿Hace falta mi cabeza? Aquí está”. “¿Hace falta mi sangre, incluso? |Aquí esta” (….). “¿Hace falta mi paz? ¡Tómenla!”. “¿Hace falta sacrificar mis amores? ¡Tómenlos!”. “¿Hace falta mi reloj? ¡Tómenlo!”. “¿Hace falta todo? ¡Tómenlo!”». (Las itálicas son de la autora). H. Chávez (2005). Taller de alto nivel «El nuevo mapa estratégico»: 12 y 13 de noviembre de 2004. Intervenciones del Presidente de la República Hugo Chávez Frías. Caracas, Publicación del Ministerio de Comunicación e Información.
  66. 66. Llama la atención que en la transcripción oficial del acto que aquí estoy citando se le llame, diría que de una manera bastante torpe, «muchedumbre» al público asistente que se quiere solemne. No puedo sino pensar en un problema de inexperiencia e ingenuidad política del transcriptor.
  67. 67. Hugo Chávez (2003). 4F. Día de la dignidad. Unidad cívico-militar garantía de la victoria. Cadena Nacional, discurso realizado en el Poliedro de Caracas. Caracas, Venpres. Disponible en: http://www.aporrealos.org/actualidad/n4875.html [consultado el 08 de septiembre de 2004].
  68. 68. En el «Programa de nacimiento de una nueva Venezuela», escrito en 1991 (extraído de Garrido, 2002: 163-178) la dignidad remite a la «independencia económica y a la soberanía política», frente a las potencias extranjeras y las condiciones impuestas en los mercados por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. En el diagnóstico político que los oficiales bolivarianos insurgentes efectúan poco antes del golpe de estado fallido del 4 de febrero de 1992, la nación se encontraba «secuestrada por la inmoralidad del sistema político» a causa «de la corrupción, de la dependencia económica y de la intervención imperial en los asuntos de la política interna».
  69. 69. La investigadora venezolana Nubis Pulido define y analiza claramente las limitaciones del modelo del «equilibrio territorial». «El mito de una distribución de la población «equilibrada» sobre el territorio, creado a imagen de modelos teórico espaciales, ha sido abandonado hace largo tiempo por los ordenadores del territorio, incluso en los países que promovieran, ante la constatación de que ello no repercutía diferencialmente en el desarrollo económico y bienestar de la población. Estados Unidos es un buen ejemplo de ello con el 80 por ciento de la población en sus costas. En Venezuela, sin embargo, y pese a que no se especifique cuál es el precepto teórico que lo orienta, aún se insiste en tal equilibrio». (Pulido, 2006: 84).
  70. 70. La expresión «alzada» tiene indudablemente una connotación racial en Venezuela. Las expresiones «un negro alzado», «se alzó ese negro», un «pueblo alzadísimo» remiten al desafío de la autoridad de los que tienen la piel oscura, así como también de las normas sociales implícitas de subordinación y obediencia a las que están sometidos en tanto que miembros de grupos subordinados.
  71. 71. La producción científica y analítica pluridisciplinaria (antropología, sociología y ciencias políticas) sobre los estudios de la intervención humanitaria y sus diferentes campos de acción –ayuda para el desarrollo, intervenciones en emergencias, organizaciones sin fronteras, etcétera– se han incrementado de manera sustancial en los últimos años. Sobre el área que aquí me ocupa, la «intervención psicosocial», las referencias siguientes me parecen particularmente pertinentes: Fassin, 2002a; Halluin, Latté y otros, 2004; Lachal, 2003.
  72. 72. Psicóloga social de la Universidad Central de Venezuela, Maritza Montero sitúa el estudio del «estereotipo negativo del venezolano» en la perspectiva de análisis psicosocial de la dependencia de inspiración marxista (1984: 11), es decir, se inspira en la teoría de la ideología y de la alienación de los Manuscritos económicos y filosóficos de 1844 de Carlos Marx para explicar el nexo que se establece entre el comportamiento individual y el nivel socioeconómico y político de la dependencia.
  73. 73. Pienso básicamente en los trabajos sobre la epidemia de sida de Paul Farmer (1999) en Haití y de Didier Fassin (2006) en África del Sur.
  74. 74. José María Félix (2000). «Mentalidad de damnificado». El Universal, 12 de febrero de 2000.
  75. 75. «Una noción pecaminosa recorre sin duda nuestra percepción de la ciudad. De allí que la sintamos más cerca de la caída que de la redención, pues, si de redención se trata, la idea de paisaje original persiste en nuestros espíritus como una noción primigenia y fundadora». (López Ortega, 2002: 53).
  76. 76. Las disposiciones de control en los albergues situados en el Fuerte Tiuna fueron analizadas en el capítulo «la militarización compasiva». Sin embargo, en ninguno de los pabellones se observó una separación de las familias por sexo. Los militares caraqueños quizás hayan sido en efecto más liberales para aceptar el ejercicio de la sexualidad en el seno de las familias pertenecientes a un grupo social que no tenía porqué renunciar a su vida privada.
  77. 77. Este aparte es una traducción libre del título del libro de David Harvey (2000), Spaces of Hope. Geógrafo marxista que analiza la crisis del espacio urbano en los Estados Unidos en el marco de las políticas neoliberales entre los años sesenta y ochenta del siglo XX, Harvey sostiene que la relocalización del capital en el espacio urbano engendra la exclusión de grandes sectores, en particular, los más pobres. Para dicho autor, es justamente en las ciudades en donde pueden aparecer las formas de resistencia a la concentración desmesurada de capital y de riquezas. Sin embargo, aunque se trata de una valiosa contribución de la sociología urbana, no seguiré dicha línea de análisis. Lo que me interesa es la identificación sistemática de la ciudad como un lugar en donde florece la esperanza de los sujetos.
  78. 78. La estrecha relación entre los barrios de la ciudad de La Guaira y los pueblos de la costa, antiguas plantaciones de cacao, es recurrente. El caso es similar al del barrio Las Tunitas, al este de Catia La Mar y los pueblos costeros de Chichiriviche y Oricao.
  79. 79. En un ensayo ya clásico para la antropología médica contemporánea, Nancy Scheper-Hugues et Margaret Lock (1987) muestran que la experiencia de la salud y la enfermedad debe ser entendida tres «cuerpos»: el cuerpo individual, como lugar de la experiencia vivida ; el cuerpo social que concierne los usos simbólicos y las expresiones sociales de la naturaleza, de la sociedad y de la cultura y finalmente, el más importante para mi propósito, el cuerpo político, que tiene que ver con el control y la regulación corporal ejercida por los servicios de salud.
  80. 80. Por el hecho de que califique de «carencia ordinaria» o de «males ordinarios» no quiere decir que las dolencias o patologías a las que me referiré aquí sean menos graves o benignas para la salud y la vida de aquellos que los sufren. Por poner sólo un caso, en Venezuela la primera causa de mortalidad infantil siguen siendo las diarreas y las infecciones respiratorias agudas. Estas son muertes fácilmente prevenibles que afectan de forma casi exclusiva a los infantes de los sectores pobres de la sociedad venezolana. Pero las diarreas y las gripes forman parte de la cotidianidad en los barrios urbanos y las zonas rurales en Venezuela, y están vinculadas a las condiciones sociales de las familias (Jaén, 2001: 24).
  81. 81. Nos apoyamos en el análisis de contenido de la revista (2002). Aquí en el FUS.
  82. 82. Aun cuando la atención primaria resuelve una buena parte de los problemas de salud en países con perfiles epidemiológicos como el nuestro, los sectores populares están bastante desasistidos en lo que concierne a la atención de patologías crónicas. En Venezuela, los pobres que sufren de enfermedades crónicas graves tienen altas probabilidades de morir. Para apoyarme, pienso en las reseñas de prensa de la bibliografía reciente (que no consulté porque son posteriores a 2005) sobre los límites de la Mision Barrio Adentro en lo que concierne al tratamiento de este tipo de patologías.
  83. 83. Los avatares de la aplicación de la Lopna en los refugios serán analizados más adelante. Digamos por ahora que la Lopna fue promulgada en Venezuela en 1998 en el marco del movimiento de reconocimiento de los derechos de las mujeres y niños y legalmente se inscribe en la línea de la Convencion Internacional de los Derechos del Niño, aprobada en Nueva York en 1990. Para una versión completa de la ley: Inpsasel (1998). Ley Orgánica para la Protección del Niño y del Adolescente. Congreso de la República de Venezuela, Gaceta Oficial N° 5. 266. Extraordinario de fecha 2 de octubre de 1998. Disponible en: http://www. inpsasel.gov.ve/paginas/lopna.htm [consultada el 9 de octubre de 2006].
  84. 84. Mi preocupación al escribir estas líneas no escapa a lo que ya anuncié brevemente en la introducción de este libro. La descripción minuciosa de las prácticas que observé en estos lugares puede ser utilizada con fines que a la larga resultan estigmatizantes para los pobres o que pueden ser usados con fines políticos. Sin embargo, hago mía la reflexión de Philippe Bourgois (2001: 47) cuando estudia las redes de distribución y consumo del crack en el East Harlem de Nueva York: «bajo el microscopio de la etnografía, cada quien es expuesto sin reparos y todo el mundo puede aparecer de manera monstruosa» (la traducción es de la autora).
  85. 85. A finales de 2002, la línea administrativa del FUS cambió y se decidió «delegar a las ONG» la gestión de los refugios para que «la propia comunidad administre la comida y los otros bienes distribuidos». Según los testimonios que pude recoger, esta línea de acción se tradujo en la desaparición definitiva de la Dirección de Refugios con el cierre de su oficina en el piso 42 en Parque Central.
  86. 86. Aun cuando el presidente Chávez no haya anunciado formalmente su pertenencia a ningún movimiento religioso (definiéndose como crístico y no cristiano [Chávez, 2005]), su retórica tiene elementos muy cercanos a las de los movimientos evangélicos.
  87. 87. Rodríguez se cuidaba de mencionar la palabra «invasión» en un momento en que el tema era particularmente sensible en Caracas. No puedo dejar de mencionar en este punto de la etnografía del refugio la innegable relación que podría establecerse entre este tipo de espacios y las «tomas» o «invasiones» de edificios en Caracas. En todo caso, cualquier investigación más profunda sobre el tema debería tomar como punto de partida la contribución del antropólogo Rafael Sánchez (2008) a la comprensión del fenómeno de las invasiones urbanas en Caracas y la manera en que sus connotaciones políticas, espirituales y emocionales se relacionan con la violencia y la polarización que afectan actualmente a la sociedad venezolana.
  88. 88. El juez procedería entonces a la aplicación del artículo N° 25, capítulo Tercero de la Lopna, relativo al «comportamiento irresponsable de los padres».
  89. 89. Todos los entrevistados que habían regresado a Caracas me dijeron que no podían dejar solas ni un día sus nuevas viviendas a causa de los robos, saqueos e incendios.
  90. 90. Al inicio de su gestión, el presidente Chávez creó una dirección de asuntos sociales, llamada Atención al Ciudadano, en el Palacio de Miraflores. La cantidad de demandas de diverso tipo sobrepasó rápidamente la capacidad de respuesta de la oficina y las colas de gente día y noche se hicieron habituales en las afueras del Palacio.
  91. 91. Diversas organizaciones compartían el liderazgo de las marchas de la oposición en Caracas: los dirigentes de la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV), la Federación de Cámaras y Asociaciones de Producción y Comercio (Fedecamaras) y los cuadros medios expulsados de Petróleos de Venezuela, S. A. (Pdvsa).
  92. 92. El rechazo a la orden de represión de la manifesta ción –de la aplicación de la operación militar represiva llamada «Plan Ávila»– que se dirigía al Palacio presidencial, ha sido declarado como el primer acto de rebelión del «golpe de estado» fallido del 11 de abril de 2002. La desobediencia al Ejecutivo habría sido promovida por el general del Ejército, Manuel Rosendo, jefe del comando unificado de las Fuerzas Armadas, quien además estuvo a cargo de gran parte de las operaciones de rescate durante la emergencia de la Tragedia. Rosendo declaró durante su interpelación en la Asamblea Nacional que la orden de Miraflores había sido utilizar a los Círculos Bolivarianos de manera contundente para enfrentar la manifestación organizada por la oposición y que esa orden no podía seguirla, por lo que decidió desobedecer. Cf. Rosaelena Ramírez Prado (2002). «Rosendo acusa a Rangel y a Bernal de activar los Círculos Bolivarianos». El Nacional, 11 de mayo de 2002. Por otra parte, el presidente Chávez ha dicho en diferentes ocasiones que si los Círculos Bolivarianos actuaron de manera violenta fue para responder a sus propias convicciones, en legítima defensa. Cf. (2002). Reunión de trabajo con la Comisión Especial Política que investiga los hechos ocurridos los días 11, 12, 13 y 14 de abril de 2002. Caracas, Asamblea Nacional de la República Bolivariana de Venezuela, p. 94.
  93. 93. Jorge García Carneiro se presentó como candidato del oficialismo a la gobernación del estado Vargas en las elecciones regionales de noviembre de 2008.
  94. 94. Dentro de este repertorio habría que mencionar igualmente las llamadas que recibe Hugo Chávez durante el programa radial dominical Aló, Presidente a través de la línea directa de la emisión, sobre todo en los primeros años de su gestión. Sin embargo, dada la imposibilidad de resolver los problemas individuales de los solicitantes, y para evitar situaciones embarazosas para el Presidente y sus invitados, cada vez hay menos llamadas del público.
  95. 95. La directora de Atención al Ciudadano, Zaida Vielma, informó que han descubierto alrededor de 10 mil casos de solicitudes falsas emanadas por una red de corrupción integrada por gestores de oficio, bomberos y funcionarios de Protección Civil. «Lo que pasa con la mayoría de los que manifiestan es que creen que el presidente Chávez va a perder las próximas elecciones, y piensan que luego no se les va a dar atención a su solicitud. Eso no es así, el Presidente va a ganar y vamos a atenderlos a todos», afirmó Gómez. (2006). «Sangre por una vivienda». El Nacional, 29 de noviembre de 2006.